Hoy, a la luz de la historia, es posible mencionar como utópicos diversos ideales que motivaron a la sociedad a hacer algo. La literatura argentina, es una herramienta para exponer algunos momentos de la historia, en que los proyectos comunes fueron mas fuertes, y se produjo la unión para lograrlos.
Mirando al pasado
“Los muertos de Piedra Negra”, de Abelardo Castillo, es la historia de un grupo de hombres, que borrachos y mal armados, deciden tomar un regimiento y avanzar a Buenos Aires, guiados por un ideal. Que vuelva Perón. Aún sabiendo que tienen todo en contra, que los están esperando y que morirán. Siendo conscientes de que es utópico realizar su plan. Pero aun así, guiados por eso que creían era lo mejor. Finalmente, todos mueren, envueltos en la irracionalidad que conllevaba para ellos la lucha peronista.
Del mismo modo, se presenta en la obra de Osvaldo Soriano “No habrá más Penas Ni Olvidos” el ideal peronista, pero unos años más tarde. En la década del 70, el enfrentamiento entre los jóvenes peronistas y el sindicalismo de derecha, se desarrolla en esta obra. Dos posturas opuestas dentro de un mismo partido, la izquierda, la juventud, identificada en montoneros, y la derecha, el sindicalismo. Y la utopía aquí, aparece en el concepto de
Claro está, que para los jóvenes de ese entonces, este ideal, era completamente realizable. Influenciados por la realidad internacional, la revolución cubana y los movimientos de liberación en Latinoamérica, vieron en Perón, aquel líder que sus padres, obreros, reivindicaban como quien había luchado por ellos, a la persona que los conduciría para alcanzar la patria socialista.
Lejos de este concepto estaba Juan Domingo Perón, quien durante la segunda guerra mundial mantuvo al país en posición neutral, y recién al concluir se declaro del bando de los aliados. Un hombre de formación militar, tan militar como quienes gobernaron el país durante las dictaduras, más o menos sangrientas, pero dictaduras al fin.
En la obra antes mencionada, se muestra un complot de parte de la dirigencia sindical, para bajar de su cargo al delegado municipal, quien trabajaba en colaboración con
La historia demostró finalmente, que ese proyecto no se realizaría, cuando su líder ideológico, en
Por ultimo, y siguiendo en la línea de los enfrentamientos armados, encontramos a “Los Pichiciegos” de Rodolfo Fogwill. Aquí se muestran las vivencias de unos soldados de
Envueltos en la era individual
En la actualidad, pareciera ser que no existe una causa que reúna a la sociedad, que la motive para unirse y buscar el cambio. Ni siquiera proyectos utópicos, inalcanzables, ni proyectos pequeños, ni ideas, ni cuestionamientos que vayan más allá de los intereses personales.
La dictadura y los años que siguieron con el gobierno menemista, instalaron en nuestra sociedad una cultura del silencio, del desinterés, del aislamiento.
Pareciera que la lucha de quienes estuvieron antes que nosotros no valió, que sus consignas son hoy “boludeces” como plantea Feinmann en su breve relato “Digamos boludeces”. Esos mismos hombres que ayer pronunciaron frases como “liberación o dependencia”, “Patria sí, colonia no”, o “la patria dejará de ser colonia, o la bandera flameará sobre sus ruinas”, grandes ideales políticos de nuestra historia, a través de los párrafos, las consideran consignas vacías, estupideces de la juventud, ridiculeces. Solo uno de ellos, termina con la humorada de esos hombres expresando que “hay cosas con las que no se jode”. Solo uno, de tantos, tomaba en serio la lucha de los que perdieron.
Otros son los textos que muestran el desinterés.
“18 horas”, de Miriam Maidana, refleja la vida de un joven, que no tiene interés por nada, y pasa ese tiempo, pensando en nada, divagando, sintiendo desprecio por su familia, pensando que todo es una hipocresía, pero sin hacer nada por cambiar las cosas, mas que pensar, y dejarse estar. “Cervezas tibias” de Ariel Bermani, se enfoca también en esta línea, en mostrar a estos jóvenes, que hablan de su vida, de sus preocupaciones, de sus miedos, pero sin alejarse de su propia existencia. Se limitan a reflexionar sobre sus sueños personales y las cosas que podrían truncarlos. Las mujeres y el dinero son los temas fundamentales del diálogo, como si nada mas hubiera aparte de ello.
En esta época que vivimos, donde cada vez nos enchufamos más a una computadora que a la cotidianeidad que acontece frente a nuestros ojos. Cuando cada día somos mas indiferentes a lo que le está pasando a quienes nos rodean. Cuando nos encontramos a diario con realidades que nos sobrepasan y no sabemos que hacer, es increíble, que nada motive a la sociedad entera a unirse y buscar el cambio. Sea cual sea, un gran cambio, o uno pequeño, salvar al mundo, o al nene que pide en la esquina para que al menos hoy pueda comer. La indiferencia consume cada vez más nuestras vidas, dejándonos vacíos de proyectos comunes, que no sean de carácter personal. No todo puede pasar por tener una casa, un auto y un sueldo asegurado.
por Lucía Módena